La tokenización de activos reales está revolucionando el ecosistema financiero y abriendo puertas a inversores de todos los tamaños.
La tokenización de activos reales consiste en representar derechos de propiedad o derechos económicos sobre un activo del mundo real mediante tokens digitales en una blockchain.
Estos tokens son fraccionables, programables y pueden clasificarse como valores, monedas estables u otros criptoactivos, según su diseño y regulación.
Para comprender su alcance, distinguimos tres grandes tipos:
El flujo típico de tokenización sigue varias fases clave que combinan ingeniería financiera y tecnología blockchain.
En primer lugar se realiza la selección y valoración del activo, seguido del diseño de una estructura legal (SPV, fideicomiso o fondo) que garantice la titularidad y protección jurídica.
La tokenómica define el número de tokens, los derechos que confieren y la política de distribución de flujos. A continuación, se desarrolla el contrato inteligente en una red blockchain adecuada, asegurando gestión automatizada de pagos y distribución de dividendos.
El siguiente paso es la custodia del activo subyacente y la emisión de tokens en una oferta primaria. Finalmente, los tokens se negocian en mercados secundarios, donde los inversores reciben pro-rata rentas, cupones o dividendos en cadena.
La variedad de activos susceptibles de tokenización crece cada día, permitiendo diversificar carteras más allá de lo tradicional.
La adopción de activos tokenizados ofrece ventajas que redefinen cómo gestionamos y accedemos a las inversiones.
Para una visión equilibrada es esencial considerar los riesgos inherentes a la tokenización.
En Europa la tokenización opera bajo un conjunto de normativas que garantizan la protección del inversor sin frenar la innovación.
MiFID II aplica a cualquier token que sea un instrumento financiero, mientras que el Reglamento de Prospectos y los marcos UCITS, AIFM y ELTIF regulan ofertas públicas y fondos tokenizados.
La nueva regulación MiCA introduce la figura de los CASP (cripto-asset service providers) y establece requisitos específicos para tokens de activo referenciado.
En España y Latinoamérica, supervisores como la CNMV y varios bancos centrales impulsan sandbox regulatorios que facilitan proyectos DLT, siempre bajo normas de prevención de blanqueo de capitales y lucha contra el terrorismo.
El mercado de activos tokenizados (RWA) crece de forma acelerada, aunque sigue representando una fracción del total de activos financieros globales.
Según diversos estudios, el valor tokenizado superó los 50.000 millones de dólares en 2024, con proyecciones que lo sitúan en torno a 1,2 billones para 2030 y 3 billones para 2035.
Los ejemplos concretos demuestran el potencial transformador de la tokenización en distintos sectores.
Un edificio de oficinas puede dividirse en millones de tokens, permitiendo a inversores minoristas acceder a rentas de alquiler mensuales sin grandes desembolsos.
Asimismo, gobiernos y empresas emiten bonos en forma tokenizada con liquidación casi inmediata y negociación en plataformas DLT reguladas.
Proyectos de energías renovables financian turbinas eólicas mediante tokens que reparten flujos procedentes de la venta de energía, facilitando el acceso a inversores globales.
Bancos y gestoras tradicionales adoptan la tokenización para agilizar back-offices, abaratar emisiones y ofrecer productos innovadores a clientes de banca privada y retail.
Startups especializadas en tokenización ofician como intermediarios tecnológicos que cubren emisión, distribución, KYC y custodia digital.
En el ámbito DeFi, protocolos permiten usar RWAs como colateral, conectando mercados cripto con activos tangibles y enriqueciendo la oferta crediticia en blockchain.
La tokenización de activos reales promete democratizar el acceso a inversiones, mejorar la eficiencia de los mercados y fomentar la innovación financiera.
A medida que la regulación se consolide y la infraestructura tecnológica evolucione, veremos surgir productos híbridos TradFi–DeFi y ecosistemas de interoperabilidad global.
Los inversores que comprendan estos mecanismos estarán mejor posicionados para aprovechar oportunidades en un mundo donde lo digital y lo tangible convergen de manera profunda y transformadora.
Referencias