En un momento crucial para la economía global, España ha diseñado un camino firme para asegurar la recuperación y el progreso. El Programa de Estabilidad 2023-2026 se erige como la guía fiscal esencial, mientras el impulso del Next Generation EU inyecta recursos sin precedentes. A través de una estrategia basada en responsabilidad fiscal y social, transición verde y digital y reformas inclusivas, nuestro país busca consolidar una economía sostenible y resiliente que beneficie a todas las comunidades.
Desde 2020, la economía española ha demostrado una capacidad de adaptación notable. La combinación de medidas estabilizadoras —como líneas ICO por 125.000 M€ y ayudas directas por 11.000 M€— evitó un deterioro estructural. Entre 2021 y 2023, el PIB creció en torno al 6,5%, impulsado por la demanda interna y un fuerte dinamismo exportador.
Esta fase inicial de recuperación sentó las bases para anticipar objetivos. Con un déficit público que pasó de 8,4% del PIB en 2021 a un esperado 3% en 2024, España demuestra que es posible alinear crecimiento y disciplina fiscal.
La senda de recuperación ha venido acompañada de sólidas cifras de empleo. En solo tres años, se generaron más de 800.000 puestos de trabajo, reduciendo la tasa de paro estructural en más de 2 puntos. La disminución de la temporalidad laboral en más de 5 puntos destaca el compromiso para mejorar la calidad del empleo.
El ahorro de los hogares, precavidamente elevado durante la crisis, comenzó a normalizarse en 2022, regresando a niveles de 2019. Esto liberó recursos para consumo e inversión, reforzando la confianza.
Gracias al Next Generation EU, España movilizó inversiones extraordinarias que representaron más de 2 puntos del PIB anual entre 2021 y 2023. El multiplicador económico superó la unidad, generando, a corto plazo, un crecimiento adicional de +2 puntos y, en el largo plazo, un aumento de la productividad que eleva en +0,4% el crecimiento potencial.
Estos recursos no solo actúan contra-cíclicamente, sino que reconfiguran el modelo productivo hacia sectores de alto valor añadido.
El compromiso con la reducción del déficit y la deuda se refleja en una caída del déficit estructural primaria acumulada de -1,6 puntos en dos años y una deuda pública estabilizada por debajo del 110% del PIB. La refinanciación anual del 13% de la cartera de deuda a tipos cercanos al 2,4% del PIB mitiga la carga de intereses.
El Plan de Recuperación se apoya en ejes fundamentales que incluyen la justicia social y cohesión, la modernización administrativa y la competitividad empresarial. Estas reformas buscan generar sinergias que perduren más allá del ciclo económico actual.
Las inversiones en capital humano y tecnológico crean un efecto tractor que mejora la productividad global.
En un entorno de tipos de interés elevados e inflación persistente, el Gobierno ha implementado medidas anticíclicas para proteger a los consumidores y las empresas más vulnerables. Gravámenes temporales a energéticas y entidades financieras, por valor de 2.900 M€ anuales, financian la reducción del IRPF a rentas bajas y el reparto de cheques de apoyo.
Además, los mecanismos de aval ICO mantienen bajos los niveles de mora, y los códigos de buenas prácticas hipotecarias ofrecen hasta cinco años de carencia para hogares en situación de riesgo.
Si bien la trayectoria es positiva, persisten riesgos que requieren atención constante. La inflación importada, el posible endurecimiento global de la política monetaria y la volatilidad en los mercados energéticos pueden alterar la senda prevista. Por ello, el marco fiscal cuenta con margenes de maniobra gracias a ajustes automáticos y reservas presupuestarias.
La clave estará en mantener la responsabilidad fiscal y social sin renunciar a la ambición de reformas que impulsen la competitividad y la cohesión.
Este proyecto colectivo invita a todos los actores —administraciones, empresas, trabajadores y sociedad civil— a sumar esfuerzos. La combinación de responsabilidad fiscal, reformas progresistas y apoyo mutuo construye un futuro en el que el crecimiento sea sostenible y las oportunidades lleguen a cada rincón del país.
Hoy, más que nunca, es momento de confiar en nuestra capacidad de innovación y colaboración. Cimentemos juntos un futuro próspero, inclusivo y resiliente, donde las finanzas públicas sean el pilar de una sociedad más justa y avanzada.